Decisiones

La vida está llena de decisiones, unas pequeñas; otras trascendentales, pero siempre decisiones al fin.

En el supermercado, ¿qué marca de jabón, de cereal?.. Decidimos… Y en la casa; ¿pintura blanca o azul?… Decidimos…

Ahora bien, hay decisiones que marcan nuestra vida para siempre, ¿nos bautizamos?, ¿nos casamos?, ¿tenemos hijos?… Decidimos.. Para bien o para mal, hay que decidir, no podemos ir por la vida como seres sin rumbo. ¿Tomamos la dirección? ¿Derecha o izquierda?, ahora mismo decides si ¿leer esto o no?

De eso se compone nuestra vida, de decisiones, debemos tener tino para tomar las decisiones acertadas, escoger el camino correcto, ¿cual será? No podemos detenernos a pensar, en muchas ocasiones nos toca tomar decisiones apresuradas, que pueden costarnos caro, hasta la vida.

Pero hay que decidir, hay que arriesgarse. La madurez, es una gran aliada; nos ayuda a tomar decisiones y a acertar en ellas, ¿por qué? sencillamente porque tropezamos y aprendimos, así que hasta para decidir, las cosas más sencillas de la vida hay que tener sabiduría, temple, coraje.

Decidan, eso si, cuando se equivoquen admítanlo, sean honestos consigo mismos, eso los ayudará hacia las decisiones del futuro, tomamos una marca de jabón, salió mala, no la compres más, en esencia de eso se nutre nuestra capacidad de decisión.

Por mi parte, he tomado las decisiones grandes, de igual manera tomo a diario las pequeñas, en los momentos requeridos, unas acertadas otras no, pero he decidido. ¿Tú decides?

Emigdio Castillo Aponte

>La autodestrucción ¿Mecanismo de defensa?

>


Ante tal interrogante me gustaría realizar algunas consideraciones:

A mi juicio, hay personas que para evadir situaciones desfavorables, desastrosas, como: la baja autoestima, la pérdida de un ser querido, la insatisfacción amorosa o hasta conflictos familiares no resueltos, pueden caer en un estado de hastío y de depresión tal que deciden suicidarse.

Ese suicidio no es como lo conocemos, de forma “tradicional”, esa manera de irse de este mundo puede ser lenta e inconsciente, pero eso si, sin pausa ni demora.

¿Cómo actúa? La persona adopta una serie de conductas autodestructivas que más temprano que tarde lo llevarán a la muerte. El alcoholismo, uno de los más comunes y aplicados, el cigarrillo, las drogas ilícitas, manejadas como una peligrosa válvula de escape. De igual manera la comida, comiendo en exceso, destruyen su cuerpo, lentamente, es una forma segura de suicidio, quizá adoptando comportamientos peligrosos, que pongan en riesgo su integridad física, la anorexia, dejando de comer también se destruye nuestro cuerpo.

Generalmente vemos personas que convierten su vida en una autentica bomba de tiempo, con un solo y genuino fin, acabar con su vida, esa vida que les cansa, desaparecer esos problemas que lo agobian, esos sentimientos que les persiguen. El mal manejo de situaciones adversas puede llevar a la persona a adoptar alguna o varias de estas conductas, que representarán al corto plazo su propia destrucción.

El remedio eficaz para estas conductas, es el perdón, a quienes nos hicieron daño o a nosotros mismos según sea el caso, la autoaceptación, bajo el entendido de que somos seres humanos, que cometemos errores, pero que siempre podemos y debemos mejorar. Tenemos un destino marcado, tal y como nacemos hay un Dios que decide cuando nos vamos, por mucho que lo intentemos, no será antes de lo que indique nuestra fecha de caducidad.


¿Tienes tú, o alguno de tus seres queridos alguna de estas conductas?

He ahí la solución. Acéptate, tal y como eres.

Emigdio Castillo Aponte.

El otro tú, el otro yo

>


El otro tú, el otro yo

Cuando estamos solos poseemos la necesidad de encontrarnos con nosotros mismos, para conversar con nuestro yo interno, ¿cuantas veces no has huido a esa soledad individual? Le huimos porque sabemos que ese “yo” que nos va a acompañar estando solos, es quien conoce nuestros secretos más íntimos, el que nos dice las verdades que no queremos escuchar, que aun a sabiendas de que tiene la razón, no queremos admitirlo.

Ha llegado el momento, para estar solos con nosotros mismos debemos poner en “off” todos los “jugueticos” que forman parte de nuestra vida diaria y nos distraen de ese encuentro con nuestro verdadero ser, el televisor, la radio, el computador, todos absolutamente todos deben estar apagados, cerremos los ojos un momento, sólo un momento, tratemos de centrarnos en el sonido de los arboles meciéndose con la brisa, en el canto de las aves silvestres que se confunden con el ruido de cornetas de vehículos y sirenas de ambulancias muy a lo lejos, en esa urbe a la que pertenecemos sin haber tenido mucha posibilidad de elegirlo.

Estamos solos con nosotros, hay un silencio que aturde, evocamos momentos, aquella señora que necesitaba cruzar la avenida pero íbamos de prisa y no pudimos ayudarla, nos dijimos, ella estará bien, otro la ayudará, el niño en el semáforo limpiando los vidrios, ¿será hijo de quién preguntamos? ¿Cómo un padre deja a su hijo así?, Menos mal que los nuestros están resguardados, pensamos; sin tomar en cuenta que, “quien tiene un hijo tiene todos los hijos del mundo”, como sentenció el gran Andrés Eloy Blanco en “Los hijos infinitos”.

El otro “tú” el otro “yo”, pregunta, ¿Has obrado bien? ¿Eres bueno? ¿Que persigues en esta vida? ¡nos aterroriza! necesitamos trabajar, escuchar música, ver un programa en la TV que nos espante a ese “yo” fastidioso, siempre preguntando cosas raras, a fin de cuentas, afortunadamente para nosotros, aparece pocas veces, para tu alivio, hay muchas distracciones que te alejan de ese “tú criticón”.

Mi consejo, humilde, honesto, acércate a ese otro “tu”, escúchalo, él es más sabio que tu, tiene mucho tiempo para reflexionar, no vive apurado como tú, él siempre tiene tiempo para los demás, es bueno, sincero y te quiere. Ese otro tú es tu conciencia. Apóyalo, entiéndelo, déjate aconsejar por él.
Emigdio Castillo Aponte

>El Barquisimeto que he conocido, he visto y me han contado (I)

>

Quiero ocupar estas líneas en mi querido Barquisimeto, el pueblo de mis amores, en el que he crecido y al que debo lo que tengo y lo que soy. La gran parte de lo que relataré a continuación, lo vi, y viví, alguna otra me la contaron, no porque no haya querido vivirla, sólo que mi edad en años, no llega hasta algunas de las referencias, me excuso si me falla la memoria con respecto a sitios fechas o nombres.


A mediados de los años 70, hasta donde me da la memoria, en cuanto a gastronomía, la gente podía deleitarse con una rica chicha, hecha de puro arroz en la carrera 18 con calle 40 (un señor en un carrito verde claro), o quizás disfrutar de la mejor tizana en mi juguito en la Vargas con 17. Si la intención era comer hamburguesas, nada como el palacio de las Hamburguesas (Todavía existe allí) Vargas entre 22 y 23.

Otro de los lugares preferido por los jóvenes era la fuente de soda del automercado CADA en la 28 entre 19 y 20, más adelante la Nova 74 ocuparía ese sitial y el CC Los Leones se perfila como un excelente punto de referencia. Toda una referencia en los 80’s y parte de los 90’s el Tropiburguer en la Avenida Los Leones en el local donde hoy funciona Wendy’s.

Los primeros “Pepitos” uno de los Barquisimetanos más comidos a nivel nacional, nacen en un sitio conocido como “El Matador”, ubicado en la hoy Av. Herman Garmendia, al lado de la antigua Manga de coleo, luego nace la primera calle del Hambre en la Prolongación de la Av. Los Leones donde el “Gordo Toño” vende los primeros pepitos pero de Lomito, toda una sensación.

El barquisimetano cinéfilo de esos tiempos era capaz de disfrutar de una buena película en el Cine Imperio Calle 41 con Carrera 19, o en el Cine Bella Vista 20 con 39 y 40, luego el Florida en la Calle 31 con Carrera 19. El cine Crisser en la Avenida Lara, en el CC con el mismo nombre. Luego en los 80s aparecen hacia el centro-oeste los Cines Canaima y Obelisco con su centro comercial cada uno, mención aparte para el cine auto, en la hoy Urb. El Pedregal.


Si de compras se tratara, nada como ir a la Avenida 20 un ícono de la ciudad y referencia de orden comercial a nivel nacional. La primera gran tienda por departamentos de la ciudad, lo fue Beco, Beco Blohm (por el nombre de sus dueños) o Centro Beco como se le conocía, alguna vez me contaron que había un famoso dicho, que rezaba: “Esa puerta es más segura que el portón de Beco”, haciendo referencia a que en este sitio fue colocada la primera puerta de santamaria de la ciudad, muy segura por lo demás.

Sears en el Centro Comercial Arca, comercializaba desde ropa hasta electrodomésticos en un tiempo en el que el poder adquisitivo del venezolano andaba en muy buen estado, (Hoy funciona allí Grafitti, antes se llamó Maxy’s). Materiales Mendoza en la Vargas con 19 y 20, hoy Multicentro Capital Plaza, un gran centro ferretero y en cuya esquina recuerdo, una tarima muy pequeña y la “Pequeña Mavare” dando su tradicional concierto a la Divina Pastora.

En la 20 con 25 y 26 estaba “Fin de Siglo”, (era todo un espectáculo deleitarse una merengada o un helado en la heladería de al lado) hoy “Nuevo Siglo” diagonal al C.C ARCA, a media cuadra estaba el “Pasaje Siglo XX”, Mención aparte merece el Mercado de El Manteco, que comenzó como un centro bodeguero y años más tarde evolucionó en lo que es hoy MERCABAR, que llegó en un momento a ser distribuidor de un gran porcentaje de las hortalizas que se consumían en Venezuela.

Infaltable recordar los mercados Bella Vista y Terepaima en sus épocas de oro. De las farmacias de tiempos atrás, “Altamira” 18 con 36, la “Miranda” en la 20 con 28 y tiempo después la “Farmacia La Floresta”, que si mi memoria no me falla luego se convirtió en el primer “Farmatodo” del país.

De las procesiones de la Divina Pastora, llegan a mi mente imágenes de un Santa Rosa muy pueblo, en las procesiones más antiguas que recuerdo, no existía la prolongación de la Av. Venezuela, por eso la imagen de la virgen era llevada por la Av. 20 hasta la Vargas y allí tomaba la Venezuela.

Sé que debo haber obviado muchas cosas, pero en esencia expongo los que quise contar sobre todo a las generaciones de jóvenes que poco o nada de lo relkatado vivieron. En la gran ciudad de hoy, tenemos varios Mac Donalds, Burguer King, o Wendys, hay grandes “Malls” como Las Trinitarias, El Sambil o El Metropolis, centros ferreteros como EPA, Todo para El Herrero o LCC.

A mi parecer se ha perdido un tanto, el calor de ese pueblo de antaño. Con estas líneas me he quedado corto y tendremos una segunda edición de este relato.

Grandes cines, grandes restaurantes. Barquisimeto es hoy La Barquisimeto, (ciudad) y no el Barquisimeto, (pueblo) que yo conocí, siempre de la mano de la mejor guía turística que pude tener, mi madre; María, la mejor de las madres, a ella le dedico estas líneas.

Luego, les sigo contado..

>Ejercicio de la Epistemología

>



Ejercicio de la Epistemología

Observando el ejercicio epistemológico desde una perspectiva netamente crítica, cuando a veces se menciona que es imprescindible el equilibrio entre las ciencias naturales, las ciencias sociales y la epistemología, se habla de una constante forma de buscar el equilibrio entre la teoría y la práctica, de una coexistencia crítica pero pacifica.

Cada una de las ciencias requiere de una base rigurosamente científica, bajo las cuales va a reposar el conocimiento, aquí la epistemología que según Gutiérrez (1997) es la: “Rama de la filosofía que trata de los problemas filosóficos que rodean la teoría del conocimiento. La epistemología se ocupa de la definición del saber y de los conceptos relacionados, de las fuentes, los criterios, los tipos de conocimiento posible y el grado con el que cada uno resulta cierto; así como la relación exacta entre el que conoce y el objeto conocido”.

El autor Fabio Maldonado Veloza a propósito de la aseveración de que la ciencia va más adelantada que la epistemología nos dice que: “Si la epistemología estuviera constituida sólo por filósofos, estaría más atrasada de lo que está hoy en día”, pero esta afirmación nos orienta hacia la interdependencia de las ciencias y la relatividad del conocimiento, cada disciplina lega un aporte valioso a todas las ramas en las que se desenvuelve.

De esta forma no se debe subestimar ningún aporte y aun cuando en el conocimiento, seguramente habrá tal o cual idea, teoría o concepto con predominancia, pero al final se hace imperativo que todas y cada una de ellas tengan la participación requerida y esperada.

Citando a Johan Hessen con adaptación de Jaime E Vargas-Mendoza (2006): El conocimiento presenta tres elementos principales: el sujeto, la imagen y el objeto. Visto por el lado del sujeto, el fenómeno del conocimiento se acerca a la esfera psicológica; por la imagen con la lógica y por el objeto con la ontología”, es necesario actuar sobre el individuo en cada una de estos elementos con el fin de generar un conocimiento integral, es aquí donde la complementariedad de las teorías juega un rol protagónico.

No existe necesidad de enfrentar a filósofos y teóricos con científicos; ambos pueden y deben coexistir, en clima de trabajo hermanado, de trabajo en equipo y mancomunado, manteniendo el espíritu crítico y respeto de las ideas contrarias, Popper (1983) afirma que: “ Los debates metodológicos más fructíferos están siempre inspirados por ciertos problemas prácticos con los que se enfrenta el investigador; y casi todos los debates que no están así inspirados se caracterizan por esa atmósfera de fútil sutileza que ha desacreditado a la metodología ante los ojos del investigador práctico”, esto no tiene que ser más así por lo antes expuesto.

Haciendo un contraste de ideas como nos sugiere el material evaluando las dicotomías entre ciencia y técnica y filosofía.

La Rigurosidad científica no debe, ni tiene que ser una camisa de fuerza para los libres pensadores, se puede pensar y actuar, esa es la forma como llegará la humanidad a mayores y cada día mejores paradigmas.


Emigdio Castillo Aponte